La exposición Habitar el misterio. Arte, humanidad y trascendencia se presenta en el Pabellón de las Bellas Artes de la UCA, en Puerto Madero, como parte de las actividades por la próxima visita del papa León XIV a la Argentina. La muestra permanecerá abierta hasta el domingo 8 de noviembre. El Pabellón de las Bellas Artes de la Pontificia Universidad Católica Argentina y la Bienal de Arte Sacro Contemporáneo coorganizaron una selección de obras de las ediciones XIII y XIV de la Bienal. El proyecto contó con el apoyo de Fundación La Santa Faz y Fundación Monseñor Vetrano.
La apertura oficial se realizó el lunes y estuvo a cargo de las curadoras María Pimentel de Lanusse y Verónica Parselis, junto al presbítero Eduardo Pérez Dal Lago, presidente de Fundación La Santa Faz. Los organizadores agradecieron la participación de los artistas y la asistencia del público. La propuesta vinculó las obras seleccionadas con las ideas de la encíclica Magnifica Humanitas. El recorrido abordó la condición humana, la espiritualidad, la memoria, la tecnología, la naturaleza y la experiencia de lo trascendente.
Verónica Parselis, directora del Pabellón de las Bellas Artes de la UCA, explicó que la exposición acompañó la visita papal y buscó poner las obras en diálogo con la encíclica. "En un tiempo donde impera una lógica utilitarista, pragmática y tecnocrática, el arte cumple la función de despertar la sensibilidad, el pensamiento crítico y custodiar la humanidad", dijo.
La curadora relacionó el itinerario de la muestra con una idea del filósofo danés Søren Kierkegaard: "Un tránsito de lo estético a lo ético y, finalmente, un salto al estadio religioso". Parselis sostuvo que la exhibición no intentó ilustrar dogmas. "Con un lenguaje contemporáneo y actual, es una invitación a preguntarnos sobre nosotros mismos, sobre nuestra historia y sobre los riesgos que a veces impulsa la tecnología", afirmó.
El recorrido incluye creaciones que cruzan tecnologías digitales con tradiciones ancestrales y otras que anticipan incertidumbres asociadas a transformaciones constantes. También reune trabajos sobre la fragilidad, el dolor, la vulnerabilidad humana y la responsabilidad frente a la naturaleza y la creación.
María Pimentel de Lanusse, directora de la Bienal de Arte Sacro, recordó que la primera edición argentina se inauguró en 1986 por iniciativa de monseñor Vicente Vetrano, vicario para la cultura del Obispado de Morón, en la provincia de Buenos Aires. La institución fue organizada por Fundación Vetrano desde 2004 y, desde 2023, trabaja junto con Fundación La Santa Faz.
La Bienal convocó a artistas de la Argentina y de otros países para reflexionar sobre lo sagrado mediante una propuesta ecuménica, abierta a participantes de distintas confesiones. Pimentel de Lanusse definió el vínculo entre esa trayectoria y la exposición actual: "El arte sacro dialoga hoy con la contemporaneidad cuando abandona la mera ilustración de lo sagrado y se convierte en un espacio de experiencia, donde el misterio no se explica: se habita". La co-curadora señaló que no todas las obras mantienen la misma relación con la encíclica, aunque cada una plantea sus propias búsquedas. "¿Qué permanece de lo humano cuando cambia nuestra forma de vivir, de conocer y de relacionarnos con el otro y con el mundo?", planteó.
La selección reune trabajos de Diana Aisenberg, Diego Javier Alberti, Blas Aparecido, Fernando Diego Bekir, Xil Buffone, Alejandro Carosella, Ignacio Cassas, Leonardo Cavalcante, Ricardo Carlos Castro y Angela Copello. También participan Richar De Itatí, Nicolás Domínguez Nacif, Diego Fontanet, Gaba de Dios, Gabriela Gaetano, Itamar Hartavi, Magdalena Holmberg, Agustín Iriart y María Ester Joao. El conjunto se completa con obras de Mirta Kupferminc, Fernando Loré, Sasha Minovich, Lydia Ángela Redelico, Juan Rey, Hernán Salvo, Daniel Pablo Scherman, Juan Miguel Seifo y Franco Darío Vico.
El presbítero Eduardo Pérez Dal Lago sostuvo que la muestra expone una dimensión humana que no puede reducirse a procesos automatizados. "La obra de arte posee un plus humano que ningún algoritmo puede simular, y esta exhibición da cuenta de ese elemento que no debe desaparecer", concluyó.